Publicado 28 de mayo de 2026 en Consejo Nutricional por Farmacias del Dr. Simi
La vitamina D es un nutriente esencial para la salud ósea, cardiovascular y el bienestar integral. Dentro de su amplia gama de contribuciones, se destaca la salud cardiovascular, en donde la suplementación adecuada tiene un efecto como tratamiento coadyuvante si fuese el caso, pero también un rol preventivo.
Por años, la vitamina D ha sido vinculada por la población como clave para la integridad ósea, y es cierto, ya que cumple un rol protagónico en el metabolismo del calcio y el fósforo, para brindar una salud osteoarticular óptima; sin embargo, en los últimos años se ha podido constatar la multifuncionalidad de este nutriente, así como su participación y contribución en variedad de beneficios para la salud.
¿Cómo se relaciona? Pues bien, esta podría reducir los niveles de inflamación crónica, un problema que puede dañar las arterias, cuando esto se perpetúa con el tiempo y, por ende, brindar una mejor función de los vasos sanguíneos y mantenerlos más flexibles y sanos.
Además, puede influir en la salud del corazón mediante varios mecanismos, y uno de los más importantes es su efecto sobre el sistema renina-angiotensina-aldosterona (RAAS), el encargado de regular la presión arterial. Cuando el cuerpo tiene poca vitamina D, este sistema tiende a activarse de más y puede causar que los vasos sanguíneos se estrechen y la presión aumente. En cambio, niveles adecuados de vitamina D ayudan a que el RAAS funcione de manera más equilibrada y evitar esa tensión extra en las arterias.
En el área de la neurociencia, se han observado evidencias prometedoras sobre la importancia de mantener niveles adecuados de vitamina D. Algunos estudios reportan beneficios como la activación de genes que protegen el cerebro mediante la unión de la vitamina D a su receptor VDR.
Esto favorece la salud de las neuronas, reduce la inflamación y el daño celular, y mantiene funciones cognitivas clave como la memoria y el aprendizaje. Mantener niveles adecuados de vitamina D puede disminuir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia, especialmente en personas con deficiencia. Ello resalta la relevancia de la suplementación en estos casos.
También el aporte de vitamina D podría cobrar relevancia en la prevención de cáncer.
Algunos ensayos clínicos han reportado que la suplementación se asocia con una reducción de la mortalidad en comparación con un placebo. Además, la vitamina D puede modular la apoptosis y la angiogénesis, por esto se podría incluir para complementar tratamientos médicos correspondientes.
Ante estas evidencias, es importante asumir un rol activo en el autocuidado, como una exposición al sol adecuada, una dieta balanceada, alimentos ricos en vitamina D, como pescados grasos, huevo, champiñones, lácteos e hígado, o mantener una suplementación apropiada, según indicación profesional.